ESE AMOR QUE TODOS NECESITAMOS...

Independientemente de lo mucho o poco que lo expresen. Y dejando de lado los desplantes habituales que nos hacen cada vez que intentamos hablarles mientras están mirando la TV, ellos necesitan del amor para subsistir.
Por nuestra parte y al margen de lo muy feministas o machistas que seamos, y pasando por alto el tema de la caballerosidad masculina y las necesidades femeninas que viven chocando unas con otras, todas nosotras también necesitamos del amor para respirar día a día.
Es que existe un punto invisible en nuestro camino que nos provoca un clik mental obligándonos a mirar para atrás. En ese momento, por lo general revivimos aquellas cosas especiales, el abrazo que nos dio nuestro primer amor aunque después nos haya engañado con nuestra mejor amiga, aquella carta empapada en perfume, aquellas primeras cinco letras que nos transformaron (Te amo) y aquel primer beso que, aunque robado, significó mucho.
Ellos recordarán la primera vez como un acto de valentía, aquella muchachita deseada por el curso entero que sólo a ellos les aceptó la invitación a salir, esa carta de amor firmada por una enamorada anónima y por qué no, aquella primera novia del barrio.
Como sea, y con diferencias lógicas, todos estamos en la misma. Ellos sin decirlo demasiado, nosotras repitiéndolo todo el tiempo. Ellos negándolo a rajatabla, nosotras aceptándolo aunque luego nos critiquen por semanas, ellos escondiéndolo de su madre, nosotras confesándolo permanentemente.
Diferentes pero idénticos en necesidades.
El amor, por muy cursi que suene, alguna vez nos toca la puerta de casa, entra como ráfaga y se acomoda en nuestra agenda diaria.
Cuando está y es real, las mujeres aceptamos domingos de fútbol aunque eso nos provoque acidez estomacal y ellos, aceptarán de vez en cuando un día de Shopping.
Nosotras aceptaremos sonreírle a nuestra suegra rompe pelotas y ellos harán su parte con nuestras madres absorbentes.
Ellos pondrán en juego su masculinidad y alguna vez, nos enviarán un ramo de rosas rojas y nosotras haremos tripa corazón por ser el hazmerreír del barrio, y les plantaremos en la puerta de la casa un pasacalle felicitándolo por su último logro.
De vez en cuando llorarán con nosotras y hasta nos irán a comprar un chocolate con leche en medio de la noche y nosotras correremos a la farmacia un domingo a las tres de la madrigada porque el Sr. está con terrible resaca.
Cuando ese amor llegue para quedarse, ellos dejarán de lado su machismo empedernido y reservarán una mesa en algún buen restaurante. Nosotras, les escribiremos cartas o les recordaremos una y otra vez lo mucho que los amamos. Ellos pedirán casamiento inminente y nosotras, como buenas mariconas que somos, entre lágrimas responderemos afirmativamente (siempre que haya viento a favor por supuesto) y entonces nos encontraremos en el altar los dos, pensando en las miles de veces que juramos no casarnos por descreer del matrimonio. Claro que ellos, pensarán lo mismo que nosotras pero entenderán que, cuando llega el amor, ese que todos necesitamos, el final es uno sólo, por lo menos por los próximos tres años en los que no podremos divorciarnos legalmente. (Siempre es bueno ser precavida, ¿No?)

Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - 2010)

25 verdades femeninas




  1. Asumamos de una vez y para siempre, que no estamos hinchadas porque nos vino, estamos gordas y punto.


  2. Que no somos el sexo débil y que sólo sostenemos esa hipótesis, cuando necesitamos un abrazo o queremos que nos abran la puerta del auto.


  3. Que por mucho que lo intentemos, con los únicos que nos llevaremos bien será con nuestros suegros. ¡Suegras abstenerse!


  4. Que ser madres nos vuelve algo paranoicas, temerosas, inseguras y de paso también, nos deja unos kilos de más que no bajaremos nunca.


  5. Que un buen escote, predispone al interlocutor positivamente. Siempre que sea un hombre, claro.


  6. Que aunque odiemos sus tardes de fútbol, siempre terminamos lavando las mugrosas medias que usaron en el partido.


  7. Que creamos que si comemos menos en frente a ellos, aparentaremos mayor delgadez.


  8. Que en una juntada de amigas desperdiciaremos el 90% del tiempo, en sacadas de cuero al “ex” de momento.


  9. Que ni bien pasamos los 25 y aunque lo neguemos, gastamos cantidades industriales de dinero en cremas anti-edad.


  10. Que cada vez que decimos -Mirá que lindo ese vestidito, mi amor- estamos queriendo decir -Tomá nota que se acerca mi cumpleaños, mi vida-


  11. Por mucho que lo intentemos, nunca podremos pasar de un colorado a un rubio ceniza, sin previas visitas a la peluquería.


  12. La depilación con cera es extremadamente más dolorosa, pero también más duradera.


  13. Los dolores femeninos son terribles pero, a veces, nos vienen bien para arremeter contra una jornada laboral extenuante.


  14. El parto es lo más doloroso del mundo pero nos llena de felicidad.


  15. Cuando queremos, podemos dominarlos sin control.


  16. Las suegras, por muy bondadosas que sean, siempre nos harán la vida imposible.


  17. Las raíces por falta de tintura, son patéticas.


  18. El maquillaje hace milagros que no pueden conseguirse de otra manera.


  19. Aunque haya mucha cirugía, no conseguiremos sentirnos más jóvenes.


  20. Por más bueno que sea, después del primer año de convivencia dejará de cambiar el rollo de papel higiénico cuando se acabe.


  21. Aunque no lo aceptemos, siempre se duerme mejor si monopolizamos el sommier, de vez en cuando.


  22. Por mucho que reneguemos, disfrutamos de despertarnos a la madrugada para alimentar a nuestros hijos.


  23. En la mayoría de los casos, somos un desastre frente al volante.


  24. Nos encanta criticar a las demás, para sentirnos mejores nosotras mismas.


  25. Somos celosas por naturaleza y aunque lo neguemos a rajatabla.


Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - 2010)

Pájaro que comió...


Muchos dicen que “pájaro que comió voló”. Yo digo a mi pesar que efectivamente ese dicho popular tiene mucho, por no decir muchísimo, de veracidad.
Por supuesto que cada uno tiene sus tiempos y sus tácticas premeditadas pero, a decir verdad, cuando ellos encuentran lo que andan buscando, justo en el momento en el que comienzan a saborear el placer de la victoria, pegan el portazo y “a otra cosa mariposa”. No caben dudas.
Juro que quise creer en que mi propia experiencia me iba a revelar lo contrario a aquella afirmación drástica. Estaba decidida a demostrarles a mis amigas (solteras como yo) que no todos los hombres son abandónicos por naturaleza, pero no, sólo sigo confirmándolo mal que me pese.
Puede que algunos permanezcan algo más de tiempo, es cierto, puede que hasta comience a encariñarse con tu sommier recién adquirido gracias a esa financiación salvadora, puede que hasta alguna vez se le haya cruzado por la cabeza la idea de probar la convivencia de una vez por todas, pero a la larga o a la corta, se marchan dejando atrás el mero recuerdo de algunos días compartidos y buena cama.
Ok, lo entendí muchachos, no jodo más, pero ahora seré yo quien coma y se largue del todo. No pretendan compromisos, ni pedidos, ni demostraciones. A partir de hoy voy por mi objetivo y aténganse a las consecuencias.
No, no es venganza cachorro, es sólo un cambio de parecer para salir airosa de relaciones esporádicas que tanto cansan. No, tampoco es feminismo empedernido, tan sólo algo de “reivindicación” y de paso, nuevas alternativas.
Insisto querido, la venganza no está presente sino más bien algo de orgullo y como siempre “la frente en alto por la vida”, mientras vos te dedicás a alimentar tus estadísticas de abandono y tus pocas ganas de empezar algo “serio”.
Por lo demás, pónganse los cinturones porque vamos en picada mis queridas congéneres.
Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - 2010)

EL COMPLEJO DE ELECTRA Y ALGUNAS COSITAS MÁS...


El “complejo de electra” propuesto por Carl Gustav Jung en el mil novecientos y pico, llega para hacerle frente su contraparte, el “Edipo”, propuesto por Freud. El primero, consiste básicamente, en una atracción afectiva de la hija mujer a la figura paterna, para explicar la maduración femenina.
Según Carl, este “complejo de Electra” es algo común que afecta a la mayoría de las niñas en algún momento de la infancia, generando un “enamoramiento o admiración” hacia la figura paterna del hogar.
Lo cierto es que, independientemente de lo que Jung haya dicho, en el vínculo padre e hija existen algunas cuestiones más, además de “Electra”, que en el día del padre no podemos pasar por alto, a saber:
  • La hija mujer, en la mayoría de los casos, es la preferida del padre, logrando con esto, todas aquellas cosas que mamá no haya podido conseguir jamás, incluso la extensión de la tarjeta de crédito.
  • La hija mujer además, conseguirá que el padre la lleve de paseo al Shopping un domingo por la tarde, le compre la ropa más costosa y luego la lleve a tomar un helado gigante. Tres cosas que, ante igual pedido de su esposa, él responderá: 1) “El domingo no voy a ningún lado porque tengo que ver el resumen deportivo”. 2) “Seguís gastando plata en ropa y yo cada vez tengo menos lugar en el vestidor”. 3) “Seguile entrándole a los postres nomás… después no me digas que estás gorda, eh!
  • Por más “feita” que sea la criatura, para el padre será la nena más bella del mundo y la llenará de elogios frente a cualquier persona mientras que, a la madre, le recordará una y otra vez la importancia de las dietas (esto también sucederá en público, por supuesto)
  • En cada acto escolar de la niña, el padre le tomará miles de fotografías, la filmará durante horas y la llenará de aplausos sintiéndose orgulloso de su hija, sin embargo cuando su mujer lo invite a visitar la exposición de pintura en la que participa, él dirá que esas no son cosas de hombres y brillará por su ausencia.
  • Cada vez que las efemérides indiquen el día “de la hija” (si es que existe ese día, claro) el padre lo recordará religiosamente y le llevará de regalo una muñeca con vestido de princesa, mientras que “al día de la esposa” lo pasará por alto y si su mujer pone en evidencia el olvido, él lo justificará diciendo que tiene demasiadas cosas como para andar en detalles tan “menores”.
  • Para el día del padre, ellos se cansarán de repetirle a sus hijas que no necesitan regalos costosos para ser felices porque demasiado con tenerlas a ellas en sus vidas, mientras que a su mujer, le reprocharán una y otra vez aquel regalo de cumpleaños prometido que nunca llegó a sus manos.

Al parecer, no tenemos demasiado para quejarnos todas nosotras, las hijas mujeres, así es que les propongo que mañana domingo abracemos fuerte a nuestros papis y les recordemos (aunque ya estemos pisando los treinta y pico) lo mucho que los queremos y necesitamos ahora, que además de hijas mujeres, estamos ejerciendo el rol de esposas con nuestros respectivos maridos. ¡Una de cal y otra de arena!


Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 19 de Junio de 2010)

Nosotras y el mundial: ¿Qué hacer en tiempos de fútbol?

Si nos sobraban motivos para sentir que molestábamos en sus rituales de fin de semana, desde hace un tiempo y por bastante más, sumamos uno nuevo a la lista: el mundial de fútbol.
Desde que larga “la previa futbolera” y hasta que termina, nos cansaremos de escuchar conversaciones idénticas entre él y sus amigos, en las que una y otra vez discutirán acaloradamente decisiones del tipo de poner a un jugador u otro, tácticas de juego, mejor estrategia en la cancha, la concentración ideal y lo mucho o poco que cuestan las remeras celestes y blancas. Y lo que es peor es que, por muy interesante que sea nuestro “aporte” a las conversaciones en cuestión, durante la época “mundialera” dejaremos de ser sus mujeres para pasar a ser simples “esclavas” o lo que es peor, “arbustos” que deberán correrse del frente cada vez que nos pongamos delante del preciado televisor.
Como sea, no podremos zafar de estas conversaciones monotemáticas porque además de ellos, nuestros compañeros de oficina discutirán durante horas por lo mismo y en cada charla familiar, en la que haya más de dos hombres, el “tema” elegido serán esos once jugadores que disputarán la copa.
Debo admitirles que, aunque disfrute de ver algún que otro partido de vez en cuando, esto es una plaga difícil de controlar, todo se llena de celeste y blanco (y cuando digo todo es TODO), los hogares se preparan para la fiesta (que se disputa en el otro extremo del globo) los asados se vuelven moneda corriente y por supuesto, el alcohol comienza a adueñarse de nuestros hombres que, de cada partido, harán una excusa para reunirse con sus “amigotes”, esos que ensucian nuestro departamentito a más no poder cada vez que llegan de visita.
Sin embargo y aunque parezca demasiado, el tema no termina ahí sino que se potencia porque inevitablemente éstas situaciones de “hincha furioso del mundial” no se limitan a los partidos en los que Argentina dispute el triunfo, algo que aceptaría sin problemas, sino que todo aquel partido del mundial (aunque jueguen dos países que no hayan escuchado nombrar jamás) será la clave para la “juntada masculina”, con cervezas de mano en mano, kilos de carne y comida variada, y como si fuera poco, el pedido exagerado de “do not disturb” en cada conversación que tengamos, o intentemos tener con nuestros hombres.
De repente, y estando a escasos días del campeonato mundial, se vuelven unos autómatas sin remedio, con los que no podés contar ni para que te alcancen un vaso de agua y mucho menos para tareas que requieran de cierta inteligencia o atención, por supuesto.
Entonces, la pregunta del millón… ¿Qué nos queda a nosotras en estos tiempos de fútbol? No mucho mis queridas, salvo reunirse con amigas (porque estarán en la misma situación que nosotras), tomarse unos mates con nuestras madres, y si él paga la tarjeta de crédito, salir de Shopping y reventarles el saldo disponible, porque de ninguna manera advertirán que llegamos con cientos de bolsas, se los juro.
¿Quedarse con ellos e intentar compartir una actividad en “equipo? Nada más lejano, porque invariablemente ante nuestros comentarios “poco felices” para ellos, sólo escucharemos un “shhhhhhh” generalizado que nos hará sentir más inútiles de lo que nos sentimos una vez cada cuatro años con la llegada del mundial.
En fin, es nuestro tiempo y ante la inminente realidad, comencemos a disfrutar de una soltería al cien por ciento hasta que el campeón mundial haya obtenido su copa. ¿Punto a favor? No corremos riesgo de “gorreo” bajo ningún punto de vista porque ni para eso perderán un minuto de los partidos, se los aseguro.

Por Julieta Gáname (Texto publicado en la Guía de Supervivencia Femenina de Ay Love - www.ay-love.com )

Mandatos femeninos

Que tenemos que ser lindas porque sino no servimos para nada, que nos depilemos cada quince días como mínimo porque corresponde, que no comamos más que ellos porque las “chichas” están haciendo de las suyas, que el alcohol siempre tendrá que ser ingerido en su medida justo porque una mujer borracha hace un papel horrible (¿Y ellos no?), que el buen trato es fundamental porque sino somos locas, que el puesto que queremos será para él porque no está diseñado para una mujer, que la casa esté limpia como siempre la tuvo su madre, que la comida también esté lista y que ni se me ocurra llamar a un delivery, que los chicos estén bañados y en la cama, para que no molesten demasiado cuando llega y sumado a todo eso, etcéteras varias.
Y a la noche. ¿salimos hoy y todavía no estás lista? Ahora te voy a tener que esperar horas hasta que vacíes el vestidor, elijas que ponerte, te quejes porque no tenés nada y lleguemos horas más tarde a la comida. ¿Qué hiciste durante todo el día, me podés explicar?
Nada, claro que no hice nada sólo fui a trabajar, busqué los chicos por la escuela, les preparé la comida, los hice dormir la siesta, mientras tanto adelanté unas cosas de la oficina y limpié un poco la casa. Después los desperté, les hice hacer la tarea, los bañé a los tres y les inventé juegos para que se diviertan. Comencé a cocinar para la noche, te planché la camisa celeste que querías usar, me bañe, me peiné como pude porque mientras tanto tuve que darles la merienda y en el medio hablé cien veces con mi mamá para que se quede con ellos a la noche.
¿Qué hice durante todo el día? Nada, claro que nada. Una vez que la convencí a mamá los subí a los tres al auto y la fui a buscar porque no tenía como venirse a casa, llegamos a casa, me tomé dos mates como pude y les dejé todo listo para la noche.
Justo en ese momento llegaste vos, cuando estaba dándoles de comer, cuando intentaba sacarle trabajo a mi mamá para que no se complique la vida.
Saludaste desganado y sin ofrecer colaboración, por supuesto, te bañaste, te vestiste y yo todavía estoy tratando de dejar anotados los teléfonos útiles, los remedios posibles, los clave de la alarma y mil cosas más antes de irnos.
¿Por qué no me cambié? ¿Cómo querés que haga, explicame por favor, para poder hacer todo lo que VOS querés que haga, lo que el laburo me demanda, lo que mis hijos necesitan y lo que a mí me gustaría hacer después de todo eso?
Querido, definitivamente no entendés nada y la única multifacética que tiene que lidiar con todo en esta casa soy yo. ¿Por qué? Porque como no prestás atención a nada, hace horas que estás tratando de ponerle el pijama tipo “osito” a tu hija al revés, cosa que, desde ya te digo, va a ser imposible. La pobre criatura corre riesgo de asfixia con vos y yo, un día de estos, te meto una patada en el culo y comienzo a arreglármelas solita, como vengo haciendo dese años, okay.
¿Qué hice durante todo el día? Nada, evidentemente nada, pero seguime buscando nomás y en cualquier momento empiezo a hacer un montón de cosas que no te van a gustar demasiado… ¡Que me sea leve!

Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 1 de Mayo de 2010)

GUÍA PARA SUBSISTIR A UN MARIDO DESOCUPADO


Debido a esa situación que tuvo que vivir digámosle M., marido de la prima de una de mis amigas, comencé a pensar en que, la totalidad del género femenino, debería disponer de una guía de 10 pasos básicos, como mínimo, para poder subsistir a la desocupación del hombre de la casa.
Esto se requiere ya que el hombre desocupado, desde el mismísimo momento en el comienza a serlo, se vuelve un autómata total y absoluto y cualquier tarea solicitada se verá terriblemente incumplida por el susodicho.
Debido a lo anterior, toda mujer esposada o que se precie de vivir en concubinato, deberá contar con esta práctica guía que la ayudará a sobrevivir a terrible debacle laboral maridística, sabiendo qué cosas hacer y cuáles evitar en el vínculo marital, con el único de fin de evitar situaciones complicadas.
Por tal motivo, dentro de estos 10 pasos básicos debería incluirse, en primera medida, la necesidad de aprender a “bloquear” al marido cuando comience con la eterna queja al sistema económico del momento, la democracia, el desempeño de empleados más jóvenes que él y la llegada del nuevo Gerente con la subsiguiente reestructuración de la empresa, aprendiendo también a sonreírle, asentir o negar tal cual él lo haga, pero evitando comentarios poco gratos para el afectado.
A continuación, deberá explicitarse la mejor manera en la que, la mujer del desocupado, deberá comunicarle las deudas de servicios e impuestos del hogar, el aumento del colegio de los niños y el incremento en los precios del supermercado sin que él desee asesinarla ni bien se entere de los gastos por pagar. Importante: En caso que suceda lo peor, la guía deberá contener consejos básicos de defensa personal por si acaso.
Como tercer punto fundamental en este vínculo entre desocupado y esposa, deberá definirse los términos en los que la susodicha deberá comunicarle al marido la necesidad incipiente de levantarse de una vez por todas de la cama, sacudirse la mala onda, afeitarse exhaustivamente y acto seguido, salir a “comerse la cancha” buscando un nuevo empleo aunque su DNI acuse más de 40 y pico de años. (Ojo, esto será complicado porque a esa edad los hombres tienen su primer gran crisis y la tarea no será nada sencilla)
Otro aspecto a considerar en esta guía, será el aprendizaje relacionado a evitar frases del tipo de “no tengo que ponerme”, “nunca nos tomamos vacaciones”, “quiero esas botas de cuero” porque si se pronuncian, podrían llegar a generarse conflictos bélicos en la pareja que al cortísimo plazo, influenciarán en el desempeño escolar y emocional de las criaturas compartidas. (Lo que adosará un nuevo gasto a la estructura familiar: una terapeuta infantil para los más pequeños)
Debido a lo anterior, la principal ejecutadora en esta nueva etapa de vida familiar, será la mujer que además de lavar la ropa, cocinar económicamente, hacer la tarea con los chicos y mantener limpio el hogar con un escuetísimo presupuesto, deberá llamarse al silencio evitando reproches y propuestas que requieran inversiones alocadas para el bolsillo desocupado del marido.
De todo lo anterior, es innegable que en una guía que explicite la forma de sobrevivir ante esta realidad, no podrá obviarse los ítems siguientes para completar al 100% su contenido:
No cargosear al marido ni ejercer presión por el término de las primeras dos semanas en las que se encuentre desocupado, por la salud mental de todos los miembros de la familia y de los parientes cercanos.
Si el desocupado es convocado a una reunión laboral, no prender demasiadas velas ni improvisar altares en el hogar para no exacerbar sus nervios. Si es condición sine qua non el armado de estas demostraciones, favor de hacerlo en el hogar maternal, es decir el de la suegra, para que él no advierta la necesidad de triunfar en la entrevista ni la presión que ejercen, en nombre de su mujer, todos los santos habidos y por haber.
Omitir pronunciar frases del tipo de: “está desocupado, imaginate el caos por el que estamos pasando”, “no sabemos qué más hacer para llegar a fin de mes”, “no vamos a ir porque no nos alcanza mi sueldo”, “que haríamos sin mi trabajo”, “por lo menos limpiá la casa ya que no cumplís horarios” en presencia del marido, porque de lo contrario pasará automáticamente a engrosar la lista de divorciadas y abandonadas y no podrá salvar el matrimonio ni aunque invierta industriales sumas de dinero en terapia de pareja, se lo aseguro.
No hacerle demostraciones penosas o relacionadas a la lástima que le genera el ver desocupado a su hombre, ya que sólo conseguirá mayor depresión, mayor desagano y mayor desocupación, claro está.
Evitar, por cualquier medio, ponerlo en evidencia ante sus amigos o su madre/padre dejando claro la condición de desocupado de él y la bendición de ella de haber conseguido un trabajo tiempo atrás, porque de lo contrario hoy estarían en la calle. Eso definitivamente, podría ser la razón de su soledad y el abandono automático de su marido sin volver a verle la cara nunca más.
Usted ha sido advertida. Cuando esté lista la guía, comenzaremos a sumar millones de adeptas en cuestión de segundos, se lo aseguro.


Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 15 de Mayo de 2010)

Primer aniversario!!!


Que los cumpla feliz! Que los cumpla feliz!
Que los cumpla...Humor Rosa!!!
Que los cumplas feliiiizzz!!!


Luego de esta tradicional canción (que espero sepan imaginársela con melodía y tono de voz incluído, el que más les guste siempre que sea de mujer por supuesto) quiero compartir con ustedes el primer año de vida de Humor Rosa!
Así es, doce meses atrás aproximadamente este blog estaba siendo soñado en la mente de su progenitora, y se concretó ese día en que tímidamente subí mi primer post.
Hoy puedo decir que hemos transitado juntos un hermoso camino, con mucho humor y mucha carcajada dando vueltas que, a mi entender, son algunas de las cosas más sanas y hermosas que existen!
Esa fue la intención del blog, y creo que pude cumplirla con todos ustedes que día a día me acompañan!!!
Aun queda mucho camino rosa por recorrer (si es que mi inspiración no me abandona súbitamente un día de estos) y por eso, sigo contando con ustedes para compartir experiencias, realidades, y en definitiva, cosas de todos los días pero abordadas desde un humor particular que hemos dado en llamar: Humor Rosa!!!
Estimadas congéneres, soplemos juntas la vela de este primer añito deseando que sean muchos más compartiendo el buen humor que tanto nos caracteriza...
A los del sexo opuesto, aunque pocos y anónimos, también una invitación a unirse a esta realidad femenina que tanto pero tanto, habla de nosotras...
Un abrazo grande para todos! Gracias por acompañarme en esta hermosa aventura!


Con cariño, Julieta (la chica tremendamente rosa, ja!)

Ahora tratamos el tema de la Supervivencia Femenina

Estimadas, en esta oportunidad vuelvo a compartir con ustedes una hermosa noticia, “Confesiones en Rosa” (Del diario Día a Día) ya no es hija única. Porque a partir de ahora escribo para Ay Love, un magazine de Bs. As. que tiene excelentes contenidos, entre los cuales está una Guía de Supervivencia para la mujer. Justamente ahí podrán leer más de esto que hemos dado en llamar “Humor Rosa”.
Así es, tocamos otros temas pero también hablamos de la suegra, del hombrecito que nos estamos “comiendo”, de lo difícil que es ser soltera, de lo mucho que nos gusta comer helado y chocolate y un sin fin de temas más que iré publicando y que lógicamente, tienen estrecha relación con nuestro “ser mujer”.
Están más que invitados a conocer esta Guía en http://www.ay-love.com/ y de paso, a ver de qué se trata esta hermosa publicación digital…
No se van a arrepentir…lo juro!!!
Ojalá les guste tanto como a mí!
Un abrazo desde este lado de la pantalla…
Julieta (La chica Rosa)

TODOS LOS JUEVES

Ese jueves y de manera excepcional, me dediqué minuciosamente a observarlas. Alrededor de esa mesa de bar había, además de quien suscribe, tres mujeres compartiendo una charla y un exquisito mate recién preparado. Todas ellas son mis amigas, las de verdad, las del alma.
Como no podía ser de otra manera, en esa mesa había gustos diversos, opiniones encontradas, voces más fuertes, tics nerviosos y algo de humo. Cada una con sus características. Todas diferentes y especiales para mí.
A mi derecha “la gritona”, esa amiga que siempre levanta la voz por encima del resto para llamar la atención. “La gritona” es la que habla más fuerte, ríe más fuerte, tose más fuerte y hasta llora, todavía no se cómo lo hace, más fuerte. Es esa amiga que cuando estamos enojadas con la vida, nos toca el timbre y nos obliga a salir de la cama, nos exige “ganas de vivir”, nos seca las lágrimas, nos convida un cigarrillo atrás de otro y nos apuntala para seguir buscando trabajo como sea. Es esa que mete la pata cada vez que rogamos que no lo haga y es también la que vivirá corriendo por la cantidad de compromisos en su agenda. “La gritona” es un torbellino de energía, nos defiende de cualquier maldad y pone el grito en el cielo cuando estamos haciendo mal las cosas. La mayoría de las veces aturde, es cierto, pero también es cierto que la mayoría del tiempo, la queremos con locura.
Al lado de la “gritona”, está sentada “la inadvertida”, este tipo de amiga suele permanecer callada la mayor parte del tiempo, escucha sin condiciones y por lo general está atenta a lo que sucede en la reunión. “La inadvertida” es suave en sus gestos y tiene modales excelentes por lo que siempre es la elegida a la hora de un compromiso o invitación formal. Se caracteriza por sus comentarios acertados, pero sólo los pondrá en evidencia si realmente le pedimos que lo haga porque preferirá llamarse al silencio. Es esa amiga que cada vez que un muchacho olvidó llamarnos, escucha una y otra vez nuestros quejidos, mientras nos acaricia el pelo haciéndonos sentir más comprendidas. “La inadvertida” es callada y sumisa pero, si advierte que necesitamos de su defensa, se volverá una leona para protegernos a cualquier precio.
Al lado de ella está “la piñón fijo”, esa que en todo momento logra dibujarnos una sonrisa en la cara, incluso en reuniones depre tipo velorios o entierros. Todos admiran su sentido del humor y sus ánimos para enfrentar cualquier obstáculo. “La piñón fijo” sabe como alegrarnos el día y siempre hace uso de su humor desopilante para ayudarnos a romper el hielo. Es la que nos enseña el arte de vivir alegremente y nos habla de lo bien que le hace ir a yoga, meditar y admirar las pequeñas cosas de la vida. “La piñón fijo” nos da una mano en cada cumpleaños levantando cualquier reunión y divirtiendo a todos nuestros invitados. Por lo general es el centro de la reunión y aquella amiga que siempre llamamos para que nos explique lo del vaso medio lleno. Es esa que nos llena de fuerzas, siempre tiene buen ánimo y lo contagia al resto. “La piñón fijo” nos ayuda a abordar a nuestras suegras, a retar a nuestros hijos, a hablar con nuestros jefes y a hacer todo eso, de buena manera. Es esa compañera que nos llena de vida y nos hace sonreír un montón de veces al día.
Sin ella, sin la “la gritona” y sin “la inadvertida” ninguna de esas reuniones de jueves podrían ser lo que son. Cada una con sus sueños, con sus miedos y sus realidades. Cada una siendo mujer y amiga como puede. Cada una siendo especial para la otra todos los jueves, toda la vida.

Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 10 de Abril de 2010)

20 BENEFICIOS DE SER LA OTRA



  1. No lava calzoncillos, ni plancha camisas un lunes a las 7 AM.


  2. No pelea por los domingos sin fútbol, ni por los viernes de “amigos”.


  3. Recibe regalos costosos y exclusivos en cada oportunidad que lo justifique.


  4. No baja la fiebre, ni cura resfríos.


  5. Visita la peluquería una vez por semana y mantiene sus uñas perfectas todo el tiempo.


  6. No cambia pañales, ni cocina papillas.


  7. No hace las compras “familiares” en el súper.


  8. No discute por el destino elegido para las fiestas.


  9. Se depila “profundo” y usa mucha tanga.


  10. No hace la tarea con los niños los domingos por la tarde.


  11. Viaja cada vez que puede porque no tiene quien se lo impida.


  12. Usa ropa cara y accesorios costosísimos.


  13. No compite con la suegra por las mejores milanesas, ni cocina todos los días.


  14. No va a reuniones de padres, ni a actos escolares.


  15. Tiene “maratones” en la cama y siempre está “bien atendida”.


  16. No se cansa jamás de la rutina porque no la tiene.


  17. No se encarga de las tareas domésticas.


  18. No elige colegios, ni guarderías.


  19. No tiene que lidiar con cuñadas mala onda, ni tíos locos.


  20. Nunca recibe el apodo de “bruja” sino que siempre será el “bombonazo de mujer”, que se está comiendo el susodicho.


Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 27 de Marzo de 2010)

LA IDA AL SUPERMERCADO

Definitivamente, una de las cuestiones más problemáticas de la vida en pareja es lisa y llanamente, la ida al supermercado.
Y si no creen en mi palabra, acá va una simple demostración cotidiana de la disputa supermercadística. Claro está que, cualquier similitud con la realidad, no es pura coincidencia.
Supongamos que durante algunos días garabateaste en ese anotador atestado de recordatorios, los ítems a adquirir en la compra del mes.
Supongamos además que en ese listado, incluíste aquello de “necesidad y urgencia” pero dejaste un margen para compras de último momento.
Supongamos que él llega del trabajo algo extenuado y te comenta al pasar que quiere ir a cenar con los chicos. Supongamos que vos le pedís que ese viernes no vaya, porque no te queda comida en la heladera y hay que ir al súper. Supongamos que él no se hace rogar, por lo que no tendrás que explicarle el rol del marido perfecto. ¡Punto a favor!
Supongamos ahora que vos, él, bebé de un año y nena de cinco, suben al auto.
El Paseo comienza bien, al punto de que van todos cantando al unísono al ritmo de “vamos de paseo…pipipi…” para entretener a los más pequeños. Hasta ahí, vida familiar deseada. Otro punto a favor.
Sin embargo todo cambia ni bien cruzan la barrera de alarmas del ingreso al supermercado.
La nena toca todo lo que no debe tocar, a él le da lo mismo porque está decidiendo qué vino llevar. El bebé grita y vos, haciendo malabares, te las arreglás para ir adquiriendo aquello que estaba pactado.
Supongamos que en un momento dado, advertís en la góndola de perfumería, esa hermosa crema limpiadora de la que tanto te habló Sofía, tu mejor amiga. Supongamos que, en el medio del quilombo que están haciendo tus hijos con los jabones (tres estantes más abajo) te llevás la crema.
Supongamos que él sigue paveando con los vinos y vos estás lista y comenzás a buscarlo deseperada porque querés terminar con aquel suplicio que está durando más de dos horas reloj.
Supongamos que lo encontrás y en lugar de pronunciar todos los insultos posibles empezando por boludo, te quedás en el molde y con una sonrisa en la cara, le pedís que se dirijan cuanto antes a la caja.
La cajera, como suele suceder, ni los saluda y comienza su tarea compulsiva de pasar por la maquinita cada uno de los productos.
Curiosamente, el último que encontró en la cinta fue la crema. Él pregunta cuánto sale. La muy yegua de la cajera le dice que cuesta novena y ocho pesos con noventa y nueve centavos (basta de los noventa y nuevo por favor!!!)
Supongamos ahora que él te mira enojado y comienza a negarse, vos le recordás que no tenés crema de limpieza, que la edad, que las patas de gallo, que la vida… Él continúa negándose. Atrás, en la cola, un millón y medio de almas esperando para abonar su compra del mes. Él amenaza con abortar la misión supermercadística y volver a casa, pero vos le decís que haga lo que quiera pero que a la cremita te la llevás de todas formas. Él sigue con la disputa esgrimiendo sus razones. La cajera comienza a sentir un instinto de asesinato que quisiera llevar a cabo con ustedes dos, pero en lugar de hacerlo, les pregunta cada dos segundos si llevan la crema en cuestión o no. Vos volvés a explicarle, a los gritos, que es una cuestión de necesidad y que evidentemente él no lo entiende.
La Sra. que está detrás de ustedes en la cola, comienza a insultarlos y a recordarles que no están de paseo y que siguen pasando los minutos mientras ustedes deliberan si hacen la compra o no.
La cajera sigue queriendo escapar del asunto y continúa con deseos de asesinarlos. Él grita, vos gritas, tu hijo comienza a llorar asustado y tu hija hace estragos con los productos embolsados. Él, enervado, saca su tarjeta de crédito y paga la compra de mala gana recordándote que van a hablar de este tema en su casa.
Se suben al auto indignados. Él bebé sigue llorando y la nena ahora también llora.
Así vuelven a casa, enojados, malhumorados y con toda la bronca del mundo capaz de entrarles en sus cuerpos.
Ni bien llegan, él anuncia que se irá de todos modos con sus amigos porque no quiere ni verte. Así comienza el fin de semana. Así termina.
Cuando por fin probás el producto asumís que es idéntico al que venías utilizando sólo que tres veces más costoso. Pero no se lo decís. Jamás asumís que el Marketing, la necesidad compulsiva de comprar, la opinión de Sofía y en definitiva, la maldita ida al súper, está complicando verdaderamente tu vida marital.

Por Julieta Gáname (Texto publicado en el suplemento "Mujeres al día" del diario Día a Día - Sábado 06 de Marzo de 2010)

Como para encontrarle la vuelta al mundial!!! (se hace lo que se puede chicas!!!)